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Lorenzo Díaz es experto en sociología de la comunicación y en 50 años de TVE hace un repaso cronológico y exhaustivo de todo lo que ha pasado por TVE. Nick Hornby, por su parte, en En picado sorprende una vez más a sus lectores.
El parque de atracciones de los españoles ‘50 AÑOS DE TVE’. Lorenzo Díaz Alianza Editorial
No deja de repetir que la televisión “ha sido más importante para los españoles que hacernos europeos”, y lo dice entre sentimientos encontrados, unos de admiración por lo que ha supuesto de instrumento de socialización y modernidad, y otros de rabia porque la zafiedad hoy lo llena casi todo. Lorenzo Díaz, experto en sociología de la comunicación, lanza ahora al mercado 50 años de TVE, un trabajo que coincide con las bodas de oro de la televisión pública y que supone una necesaria revisión de su anterior obra sobre el universo catódico, La televisión en España.
En 2007 hay muchos más canales generalistas, plataformas digitales, mayor oferta local y temática…, pero la cantidad no basta. Díaz sitúa la edad de oro de la televisión española entre 1962 y 1975, porque, como explica cuando se le pregunta, “en el franquismo, la televisión informativamente era repugnante, pero tenía más contenidos, tenía más credibilidad”. Nombre sagrados de la televisión se juntaron en aquella época, como Jaime de Armiñán, Adolfo Marsillach, Narciso Ibáñez Serrador, Alfredo Amestoy, Valerio Lazarov y Félix Rodríguez de la Fuente, entre otros.
El trabajo, editado por Alianza, es un repaso cronológico y exhaustivo de todo lo que ha pasado por TVE, esa caja a veces tonta y otras sucia que ha acompañado a los ciudadanos desde el subdesarrollo al siglo XXI. Si su lectura se hace rápida y entretenida por su formato e ilustración a golpe de foto, el DVD que lo acompaña no defrauda y trae a la memoria colectiva, para bien o para mal, las imágenes y programas más significativos de este medio siglo. “Cuando nació la tele, apenas había 600 aparatos, pero nos ha enseñado a ser modernos, a cambiar nuestra estética, con momentos de esplendor y también de decadencia”, comenta Lorenzo Díaz.
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