24 de julio de 2014
 
 

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La cocina del barroco. "La gastronomía del siglo de oro en Lope, Cervantes y Quevedo"
Editor: Alianza Editorial, S.A.
Precio: 11,54  €
Fecha de edición: 2003
ISBN: 8420629146
Páginas: 176
Encuadernación: Rústica
Formato: 23 x 16 cm
Colección: Libros singulares, 426
Idioma: Castellano
Disponibilidad: stock
Materias: Arte culinario
Donde Comprar:
Co Quinaria; Librería Cilsa;
Sinopsis

La cocina del Barroco, La gastronomía del Siglo de Oro en Lope, Cervantes y Quevedo es una invitación a un sugestivo viaje a través de la literatura de nuestros más grandes escritores.

De su mano viajaremos a un mundo contradictorio y lleno de antagonismos, pero ante todo fascinante: desde las hambres de "El Buscón" o de "Rinconete y Cortadillo" a los barrocos banquetes de los Austrias que tan genialmente describe Francisco Martínez Montiño, Paul Bocusse de la época, cocinero de los reyes tragones.

Gracias a los testimonios literarios de los tres grandes, penetramos en los hábitos literarios y la cotidianeidad de una sociedad que poblaba un imperio donde no se ponía el sol... ni tampoco los manteles en muchos hogares.

Pese a la sórdida visión que sirvió la literatura picaresca sobre aquellos años, la realidad muestra una mayor complejidad y la cocina está estrechamente relacionada con las diferentes clases sociales y pasa del hartzago de nobles y cortesanos a las hambres de los pícaros.

En este libro está dividido en los siguientes capítulos:

 

  • La Cocina del Siglo de Oro
    • Introducción
    • ¿Qué es el Siglo de Oro español?;
    • Una gastronomía esplendorosa;
    • Hambres y Harturas;
    • Hábitos alimentarios en la literatura del Barroco;
    • Los desayunos de Lope;
    • Los hojaldrados de Cervantes;
    • El vino en la literatura del Siglo de Oro;
    • Bodegón Americano;
    • Gastronomía y sociedad, y los viajeros del XVII.
Acompañan al libro los siguientes recetarios:

 

  • Recetario
    • Recetario del emperador tragaldabas;
    • Recetas de la época de Carlos V;
    • Felipe II ¿Un rey gourmet como su padre?;
    • Recetario del cocinero (Martínez Montiño) de sus Majestades (Felipe III y Felipe IV);
    • Recetario de sus Majestades;
    • Recetario de estamentos pudientes;
    • La olla podrida ¿logotipo culinario del Barroco?;
    • Postres barrocos.

Lorenzo Díaz, que es manchego, llegó a Madrid a comienzo de los años sesenta. Hombre de radio, ha trabajado como guionista comentarista, asesor y director en Radio Nacional de España, La Cadena Ser y Onda Cero. Es sociólogo y gastrónomo, escritor de varios tratados sobre alimentación y sociología de la vida cotidiana española, es Premio Nacional de Gastronomía.

Fruto de sus investigaciones sobre la gastronomía madrileña son sus libros: "Madrid: bodegones, mesones, fondas y restaurantes"; "Madrid: Tertulias, botillerías y cafés"; "Jockey: Historia de un restaurante" y "Lucio: Historia de un tabernero".

Entre otros ha publicado también "Los sabores perdidos" y " Un siglo en la vida de España"; "La cocina del Quijote".


Crítica literaria
Autor: Carlos Maribona

La Cocina del Barroco

«Somos gente que comemos un puerro y representamos un capón». Esta frase de Francisco de Quevedo, que encabeza uno de los capítulos de este libro, define bien la filosofía de una época de grandeza de un Imperio donde no se ponía el sol pero donde tampoco se ponían, en muchos casos, los manteles. Lorenzo Díaz, tan buen sociólogo y escritor como gastrónomo, nos conduce en un viaje por la cocina del Siglo de Oro español a través de los textos de tres clásicos de la Literatura: Lope, Cervantes y Quevedo. Díaz presenta el lado oculto de una cocina llena de especias y de hierbas aromáticas, mucho más refinada y elaborada de lo que suponemos hoy en día. Y nos descubre que entre la abundancia

Lorenzo Díaz presenta el lado oculto de una cocina llena de especias y de hierbas aromáticas, mucho más refinada y elaborada de lo que suponemos que disfrutaban reyes, nobles y alto clero, rayana con el hartazgo, y la hambruna de pícaros, hidalgos y pobres de solemnidad, se movía una especie de clase media constituida por caballeros, clérigos de segundo rango, comerciantes y artesanos ricos que practicaba una forma de alimentación menos despilfarradora y mucho más racional y equilibrada.


La segunda parte del libro es un recetario, recogido de los libros de la época, que va desde la caza en adobo o el escabeche de taberna hasta postres como los mazapanes o los melindres de azúcar. Todo ello salpicado con jugosos comentario  sobre los hábitos y costumbres de la épo<;a, tanto -en la mesa como en la cocina, que permiten al autor esbozar un interesante y preciso retrato social de la vida cotidiana en aquellos días. Las acertadas ilustraciones de José Luís Cabañas, en forma de caricaturas, ponen adecuado contrapunto al fascinante mundo al que nos acerca Díaz.

 

Blanco y Negro Cultural
17/01/2004


Crítica literaria
Autor: Sabastián Moreno

Lorenzo Díaz, sociólogo y escritor de reconocido prestigio, autor de importantes obras sobre Sociología de la vida cotidiana española (Sociología de la comunicación y gastronomía, especialmente), publica ahora La cocina del Barroco, dentro de una colección de Alianza Editorial, donde ha reeditado recientemente, con gran acopio práctico, otra de sus obras más emblemáticas: La cocina del Quijote, una demostración de que la novela inmortal de Cervantes es también un compendio enorme de sabiduría gastronómica.

En este último libro, La cocina del Barroco, Lorenzo Díaz insiste en esa época esplendorosa de la historia de España, el Siglo de Oro, tiempo de reyes tragaldabas y de pobres de solemnidad, con un Imperio "donde no se ponía el sol", ni tampoco los manteles en las casas de los pobres. Lorenzo Díaz inicia un viaje fascinante por la gastronomía de esa época, -la de las harturas cortesanas y la de las hambres populares, de la mano de tres grandes cronistas: Lope de Vega, Cervantes y Quevedo, escritores que pusieron gran pasión en describir la realidad cotidiana de su tiempo. En sus obras se va descubriendo el doble discurso culinario de la época, el de las clases pudientes y el de los pobres, con un gran acopio de datos sobre los usos y costumbres de las diversas cocinas, que en el libro se plasma en una recetario muy interesante y práctico: la olla podrida, que parece el plato insignia del Barroco, los palomino s ahogados, el cigote de conejos, el manjar blanco, el potaje de berros, las criadillas de tierra con huevos revueltos, la tortilla de naranjas para pícaros y rufianes y el mirraustre de palominos, entre otros, por citar alguna de las exquisiteces de una larga lista, fruto de la pericia popular en los fogones.

El autor de La cocina del Barroco es un escritor ameno, escribe con prosa fresca y precisa y, como sociólogo, no desatiende el marco social y cultural de sus investigaciones culinarias y sus interrelaciones. El resultado es un fresco de una España viva, rescatada para el estudio y el disfrute, en este caso de la gastronomía, y un valioso compendio de guisos y condumios que la tradición ha conservado como oro en paño.


Crítica literaria
Autor: Ana Isabel Jiménez

“COLÓN ENSEÑÓ A COMER A EUROPA”

Lorenzo Díaz presenta estos días “La cocina del Barroco”, auténtico retrato social y gastronómico del Siglo de Oro español. Una época que ha llegado a nuestros días barnizada de tópicos, de reyes tragones y pícaros hambrientos, que se asienta en nuestra cocina más tradicional y que aún hoy pervive en muchos de nuestros fogones.

Lorenzo Díaz es manchego y presume de ello. Cursó estudios en la Escuela crítica de Ciencias Sociales con los profesores Tierno Galván, José Luis López Aranguren, Ramón Tamames y José Vidal Beneyto. Es uno de los más prestigiosos especialistas en sociología de la comunicación y autor de alguno de los best-sellers de la cultura mediática española, como “La radio en España”, “La televisión en España”, entre otros. Pero además de su pasión por la comunicación, Lorenzo Díaz es además gastrónomo y enamorado del buen comer. Autor de libros como “Madrid, bodegones, mesones, fondas y restaurantes”, “Tabernas, botillerías y cafés” y “La cocina del Quijote”, presenta ahora su libro “La cocina del Barroco. La gastronomía del siglos de Oro en Lope, Cervantes y Quevedo”, auténtico tratado del comer y del yantar de la época de la mano de nuestros más grandes escritores. De las hambrunas y de los hartazgos, de las grandes comilonas a las grandes penurias, de reyes tragones y pícaros caninos, todo ello se ve reflejado en esta obra donde se ofrece además al lector un abundante recetario de los platos más conocidos de la época, algunos de ellos todavía vigentes.

Sarcástico e irónico a partes iguales, a sus espaldas lleva más de treinta libros y ostenta entre otros el Premio Nacional de Gastronomía, el Premio Alimentos de España, el Premio Bachiller en Fogones además de ser Abanderado del Cochinillo de Segovia. También ha publicado numerosas biografías como “Lucio. Historia de un tabernero”, “Jockey: Historia de un restaurante”. Prepara en la actualidad el libro “Casa de citas: La telebasura en España” y “Viejos y nuevos restaurantes” en colaboración con Fernando Salaberri. A pesar de todo este equipaje, es hombre de buen conversar y mejor comer, recio en los sabores y afable en el trato, que perdería su honor y sus riquezas por “un conejo de monte escabechado”. Buen provecho.

La cocina del Barroco” comienza situando al lector en la época histórica y contextualizando algunos de los hitos que marcaron este período. Más allá de los tópicos heredados sobre esta etapa histórica ¿se puede hablar de una cocina de clases al referirnos al Barroco?

Hay una visión sobre el Barroco provocada sin duda por la literatura de la época de gran calidad, como es la literatura picaresca, que habla del Siglo de Oro Español, que abarca desde el reinado de Carlos V hasta el final de los Austrias con el reinado de Carlos II con la gran decadencia, como una sociedad de hambres, de sectores sociales depauperados en busca de la sopa boba y la realidad es muy distinta. Si uno lee a Lope, a Cervantes o a Quevedo, los grandes intelectuales de la época, habla de una sociedad dividida en clases con una Corte barroca esplendorosa que comía a mandíbula batiente, unos reyes tragones, como Carlos V, Felipe II y sus sucesores, unos pícaros famélicos y la mayoría de la gente que comía. Si uno lee los entremeses cervantinos o las comedias de Lope aparecen labradores po


Crítica literaria
Autor: Iñaki Esteban - www.laverdad.es

Comer en la España del Siglo de Oro era, como tantas otras cosas, una cuestión de clases. La nobleza exhibía una insaciable glotonería, encarnada en el rey Carlos V, un tragaldabas que en sus mejores momentos daba cuenta de 300 platos de una sentada. Los hidalgos con algo de dinero tenían una despensa digna, lo mismo que los labradores. La hidalguía que vivía del cuento, sin embargo, aparentaba haber comido echándose migas de pan por la barba, cuando pasaba la misma hambre canina que estudiantes y pícaros.

El sociólogo y periodista Lorenzo Díaz hurga en las ollas de las que se nutrieron los personajes de Cervantes, Quevedo y Lope de Vega en ‘La cocina del Barroco
 

El sociólogo y periodista Lorenzo Díaz acaba de publicar un libro, La cocina del Barroco, que hurga en los pucheros y sartenes de los siglos XVI y XVII a través de las obra de sus más eximios representantes, gente de buen saque y mejor pluma, como Cervantes, Lope de Vega y Quevedo.

«Fue la gran época de la olla podrida», tercia Lorenzo Díaz, plato de altísimo contenido nutritivo que integraba las más variadas verduras con carnes de todo tipo, desde cordero a perdiz pasando por los distintos tipos de vacuno, y que luego se diversificó en los diferentes cocidos que aún se sirven en las mesas.

Polilla de los bodegones

En Madrid, hacia 1665, se sacrificaban al año medio millón de carneros, 12.000 vacas, 60.000 cabritos, 10.000 terneras y 13.000 cerdos. Alrededor de la Puerta del Sol , por las calles Desengaño y Montera, se vendía comida preparada y también alimentos sin cocinar. Tal era la fama de Lope –«el Beckham del Siglo de Oro», según Díaz– que toda la villa sabía de las excelencias de su huerta, situada en la parte trasera de su casa en el Barrio de las Musas.

Los vendedores callejeros aprovechaban el tirón del autor de Fuenteovejuna para hacer publicidad de sus productos, al grito de «¡lechugas de Lope!», «¡tomates de Lope!», «¡pepinos de Lope!», como si las hortalizas procedieran de su huerta.

Lorenzo Díaz insiste en que, como la literatura picaresca fue el gran invento de la época, a los escritores «les pareció más vistoso retratar a un hidalgo con hambre» que a una persona que se alimentaba con decencia. En La vida del buscón, de Francisco de Quevedo, se habla de la hidalguía de este modo: «Somos susto de los banquetes, polilla de los bodegones, cáncer de las ollas y convidados por fuerza; sustentámonos casi del aire y andamos contentos. Somos gente que comemos un puerro y representamos un capón».

La olla podrida de uno de los personajes de la novela, el Dómine Cabra, es según Díaz, «liviana y mezquina», compuesta por un solo garbanzo en el fondo del puchero, que había que atrapar con los dedos. Pasarse de esa estricta dieta era para el Dómine Cabra, un cínico de cuidado, «vicio y gula».

Hubo en el Siglo de Oro muchos estómagos vacíos. A mediados del siglo XVII, España tenía una población de unos cinco millones de habitantes, de los cuales 160.000 eran mendigos censados, a los que había que sumar los pícaros sin control.

Adobos de carne

Lope de Vega no era, precisamente, uno de ellos. Sus obras teatrales tenían una enorme aceptación popular, pareja a sus ingresos. Su desayuno, como para los madrileños de posibles, consistía en una confitura de cortezas de naranja sumergidas en miel, aguardiente y torreznos, es decir, tocino frito.

Por las cazuelas de Cervantes –a las que Díaz ya dedicó un libro, La cocina del Quijote


Crítica literaria
Autor: www.elvino.com

LA COCINA DEL BARROCO

El título podría hacer sospechar un libro de tomo y lomo, pues el Siglo de Oro se presta a un relato pormenorizado que no bajaría de las 500 páginas. Los más de 63 títulos bibliográficos en los que se sustenta Lorenzo Díaz serían más que suficientes para recrearse en ellos escupiendo folios y no acabar. Sin embargo, el autor, sociólogo y de izquierdas, sintetiza los aspectos más definitorios de la mesa de las diferentes clases sociales, poniendo el acento en los escasos placeres de las capas menesterosas y los excesos cortesanos.

El libro es un “abrir boca” para interesarnos por la bibliografía gastronómica desde la perspectiva costumbrista y picaresca de los Lope, Quevedo y Cervantes hasta los testimonios de escritores viajeros, así como las descripciones de cocineros como Martínez Montiño y plumillas especializados de la época como Ruperto de Nola. Lorenzo Díaz colma sus páginas de párrafos cortos pero nutridos, acompañados de las recetas más iconográficas, algunas tan barrocas como el propio arte que dominó la época.



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Comentarios 1
20/05/2014 3:40:14 gVGZQibR
Wonderful post, Elizabeth! You and Tina are two of my favorite bglgoers so it''s amazing when you get together! I love Las Ventanas - it''s where I got engaged!! Your post(s) inspired me to write one of my own today - "One Perfect Day in Paris" - I hope you check it out along with my new blog at www.youmaybewandering.com.
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